e-Mintza, una Apss para niños con autismo.-

e-Mintza

 

Un campeón en Roland Garrós

Gustavo-Fernandez-Roland-Garros-rolandgarros_CLAIMA20160604_0049_28

PARIS – La cancha 6 de Roland Garros forma parte de uno de los escenarios ubicados en el pasillo que va desde el estadio Philipp Chatrier al Suzanne Lenglen. A despecho de otro día de cielo plomizo y cargado de nubes, no es un sábado más para Gustavo Fernández, el chico de Río Tercero que tras poco más de hora y media de esfuerzo, traza un último tiro ganador y suelta el “¡vamos!” desde las entrañas, ese grito que es desahogo y festejo a la vez; lo rodean voces de aprobación, aplausos y gestos de admiración. A los 22 años, es el nuevo campeón de Roland Garros en la categoría de tenis adaptado. Su primer título de Grand Slam en singles -el año pasado celebró en dobles, en Wimbledon- es el sueño hecho realidad; si hasta están allí papá Gustavo -el ‘Lobo’ Fernández, recordado basquetbolista- y mamá Nancy, para abrazarlo y decirle que sí, que esto es realidad, que acaba de consagrarse en el amado polvo de ladrillo de París, el mismo con el que empezó a ilusionarse desde que vio aquella final de Gaudio y Coria en 2004, sin importar aquel infarto medular que sufrió cuando tenía un año y medio, y lo conminó a la silla de ruedas; de ningún modo eso iba a frenarlo.

La victoria sobre el británico Gordon Reid, otro de los excelentes jugadores dentro de la elite del tenis adaptado, ya forma parte de la historia, que dirá que el argentino ganó por 7-6 (7-4) y 6-1. Para Fernández, son días de emociones fuertes. “Fue mejor que en mis sueños. Durante toda la semana me sentí confiado, pero los partidos no fueron fáciles, fueron trabados. Tuve que ir, hacer lo que tenía que hacer, y ganarlos, y estoy feliz. Este Grand Slam era mi obsesión, es el que más me gusta. Hace casi una semana que no puedo dormir por la ansiedad de la competencia; tres días que estoy con fiebre. pero esto es parte del oficio. Sabía que tenía que estar concentrado y no importó nada, jugué el mejor tenis de mi carrera. Así como otras semanas merecí perder, esta semana fui contundente y estoy feliz de haber ganado. Estoy desbordado de felicidad”, le dijo Gusti Fernández a LA NACIÓN.

Su padre, a pocos metros, recibía las felicitaciones de propios y extraños. “Es una emoción única. Es la tercera vez que lo acompañamos acá, pero a veces no es fácil seguirlo, hay que planificar lo de compartir toda una gira con él. A veces nos reprochamos no poder estar con él en todos los torneos, porque el tenis es un deporte en el que muchas veces se está solo, más allá de que Gustavo se maneja con independencia”, cuenta sobre esos largos viajes que su hijo, como los otros tenistas, emprende durante varias semanas por el mundo; con varias empresas y el Enard que lo apoyan, pero claramente sin los ingresos que suman los jugadores del mundo ATP. Es un mundo más pequeño el del circuito sobre silla de ruedas, pero el esfuerzo y los sacrificios son iguales o mayores al otro, el de las grandes estrellas.

“Lo conozco desde hace más de diez años. Cuando tenía 16, me planteó si yo lo veía para jugar en el más alto nivel. Hablamos sobre todo lo que había que hacer para llegar, y tomamos la decisión de ir por todo. Hace tiempo que Gustavo está jugando en este nivel. En su momento jugó dos finales de Grand Slam (Australia y el US Open 2014) ante el mejor de todos (Shingo Kunieda), pero no estaba listo. Ahora entró a dominar, a ganar, a faltar el respeto en el buen sentido. La clave fueron la continuidad para mantener la concentración el tiempo que es necesario, y la toma de decisiones”, explicó Fernando San Martín, su entrenador.

Dentro de dos meses vendrán los Juegos Paralímpicos de Río, donde será el abanderado argentino. Una de las prioridades dentro de una temporada agitada, con varios torneos por delante, incluido el estreno de singles en Wimbledon. “Es la cita más grande del año y esto ayuda un montón para la confianza, pero por delante hay varios torneos en Europa. Estoy muy feliz por lo que logré, pero esto sigue”, explica. Volverá a estar entre los cuatro mejores del mundo en su categoría, un poco más cerca del número 1. “Uno siempre piensa en lo más alto, pero hay que ir paso a paso. Antes miraba el ranking todo el tiempo, ahora no. Hay que trabajar duro; lo demás ya llegará”. Gustavo Fernández forma parte de un tour de elite. Y desde ayer, integra también el grupo de campeones argentinos en Roland Garros. Inolvidable.

( Fuente: Canchallena)

Denuncian que muchas escuelas no cumplen con la ley que integra a los discapacitados

http://www.clarin.com/sociedad/Denuncian-escuelas-cumplen-integra-discapacitados_0_1581441983.html

Cerca de casa o del trabajo, bilingüe o con enseñanza de inglés, jornada simple o completa. Esas son algunas de las tantas dudas que los padres se plantean a la hora de elegir la escuela para sus hijos. Pero hay casos en los que una única pregunta define la elección: “¿Aceptan a mi hijo?”. Si bien la Ley Nacional 26.206 establece desde 2006 que la educación en el país es inclusiva, muchas escuelas privadas se niegan a aceptar alumnos que por sus necesidades especiales deben asistir acompañados de una maestra integradora.

Ezequiel-Instituto-Argentino-Caballito-Fernando_CLAIMA20160522_0233_28

La creativa tarea de enseñar música a estudiantes ciegos

“Ningún docente está formado para educar a un estudiante ciego y adaptar la clase a sus necesidades”, aseguran Gabriel Data, Claudio Lluán y Damián Bincaz profesores en la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Los docentes debieron indagar en otras estrategias de estudio y facilitar el aprendizaje de Lucía, una alumna con discapacidad visual que cursa segundo año de educación musical y que como muchos otros estudiantes anhela graduarse en la universidad. “Los profes son unos grosos”, celebra la joven considerada una alumna ejemplar y llena de deseos por aprender.

Los profesores, que casi no habían tenido contacto con otros estudiantes ciegos, adaptaron programas de 0007708376computación, se acostumbraron a hablar más despacio y repetir aquello que escriben en el pizarrón. “Para que no quede sólo en una cuestión voluntarista se debe tomar conciencia de cuáles son los recursos necesarios, es decir tener en cuenta la creatividad por un lado y el desarrollo de un programa especial de parte de la universidad por el otro. No se trata de lo que cada uno pueda hacer sino cómo se articulan todos esos esfuerzos para que se siga adelante”, destaca Data, profesor de armonía y contrapunto I y II.

 

Compromiso institucional

Para que un alumno ciego o con discapacidad visual pueda estudiar en la universidad y no fracase en el intento, no alcanza el esfuerzo de sus profesores, sino existe una institución educativa comprometida a generar capacitación y herramientas para el trabajo en clase, y un grupo de compañeros dispuestos a colaborar con los apuntes.

“En realidad, la dificultad no es de Lucía sino nuestra”, asumen los educadores. Encontrar la manera de enseñar y transmitir determinados conocimientos no resulta una práctica sencilla para el docente sobre todo cuando se trata de la música, una especialidad donde lo visual y lo auditivo se entrecruzan permanentemente. “En la música existe toda una codificación gráfica que conocemos como partitura y esto es lo que tratamos de resolver para facilitar su aprendizaje”, resume Data.

El único y verdadero interés de Lucía gira en torno a la música, y aunque ya obtuvo la especialidad de canto popular en la Escuela Provincial de Música Nº 5.030, quiso afrontar un nuevo desafío: estudiar en la universidad, una decisión que valida a diario con el apoyo de sus profesores. “Durante las clases usamos mucho el pizarrón, entonces primero nos tuvimos que acostumbrar a decir cada cosa que escribimos, y esto es sin dudas un aprendizaje”, remarcan los profesores que encontraron otras estrategias para enseñar aún cuando los cursos son numerosos. “Lo hacemos intuitivamente, y a veces nos equivocamos o podernos ser confusos en la manera de expresarnos. Se trata de un desafío compartido y que es posible llevar adelante”, aseguran. El objetivo de los profesores es alentar a otros estudiantes y que se atrevan al esfuerzo.

“Los profes son unos grosos, porque siempre me envían, adaptan el material y se ocupan de dictarme durante la clase”, destaca la estudiante de este grupo de docentes y valora además la buena relación que mantiene con sus compañeros.

Estudiante ejemplar

Lucía toma los apuntes de manera directa en su computadora, “lo notable es el manejo que tiene del teclado, lo cual le abre muchas posibilidades, y le proporciona una independencia muy grande”, destaca Data, quien ha sido también su profesor en la cátedra de informática musical en la Escuela Provincial de Música.

La estudiante de 22 años es una de las sextillizas del matrimonio Asencio, la familia que en la década del noventa figuró entre las noticias nacionales por este nacimiento múltiple en Cañada del Ucle, una localidad pequeña de alrededor de 800 habitantes ubicada a unos 120 kilómetros al sudoeste de Rosario. Aunque sus padres todavía viven en este pueblo, Lucía junto a sus hermanos, también estudiantes universitarios, residen en Rosario desde hace varios años.

“La música fue siempre lo único que me gustó, escucho todos los géneros musicales pero el que más me gusta es el folclore”, asegura. Lucía sueña con ser cantante, y alguna vez formó parte de un grupo de música. Primero estudió musicografía braille y ahora se maneja con la computadora. Los profesores aseguran que Lucía es muy estudiosa y tiene condiciones para la música, además de un deseo muy grande por aprender.

“Uno llega al salón y enseguida descubre que ella se encuentra ubicada entre las primeras filas cuando en realidad podría escuchar la clase desde cualquier lugar del salón. Siempre está atenta durante la clase y con su netbook lista para tomar apuntes, es una alumna que participa y siempre aporta algo”, remarca Claudio Lluán, profesor de la materia análisis y composición en la universidad.

“Hay que repartir el tiempo para todas la materias”, dice la estudiante que además de cantar toca muy bien el piano. Lucía reconoce que su mamá tuvo mucho que ver con su estudio y dedicación. Aprendió braille cuando ella era chica y siempre la ayudó con las tareas de la escuela. “Ella traducía todo lo que yo escribía en braille, y a veces eran carpetas muy extensas”, manifiesta con gratitud la joven que estudió con este sistema hasta que tuvo acceso a la computadora en el último año de la secundaria. “En cuanto a la escritura de la música, mi mamá también sabe algo de música y entonces me dicta para que yo lo copie”.

Informática.

En otras carreras que son más bien teóricas, el acceso y manejo de la computadora soluciona bastante el problema de la adaptación y el estudio de las materias, no así en música donde el peso teórico de muchas de las materias se encuentra en la partitura. Los estudiantes ciegos que no manejan la informática tienen mayor dificultad para cursar algunas materias cuyo contenido es mayoritariamente visual y en la mayoría de los casos necesitan de alguien que permanentemente les facilite los apuntes, esto a veces puede generar el abandono de la carrera. “Se trata de que la clase sea inclusiva y no exclusiva”, destaca el profesor Data, que remarca también la dificultad que tienen algunos alumnos que vienen de la escuela provincial y que al ingresar a la universidad se encuentran con otro entorno y clases de hasta 40 alumnos.

“El estudiante sin discapacidad visual queda atrapado por lo que el ojo toma de la partitura cuando en realidad se trata de un sonido representado y lo importante es lo que suena, esto no sucede en las personas que son ciegas porque abordan la música desde el lugar correcto: el sonido”, agrega Lluán. También recuerda algunos recursos que implementó en clase como el hilo de un zapato que le sirvió para que Lucía pudiera tocarlo y darse cuenta de aquella línea había hecho en el pizarrón.

La clave de los programas adaptados

Para las materias de mayor práctica y gran contenido visual, los docentes incorporaron Excel, programa que indica la posición de cada celda y su contenido. Lee las notas que corresponden a determinada parte del acorde. Pero, trabajar con esta aplicación “resuelve la parte gráfica pero no suena”, señalan los docentes. Por eso incorporaron también Sibelius, un software dedicado a la escritura musical. “Es un editor de partituras, es decir un programa de informática para escribir, ejecutar, imprimir y publicar partituras de música. Una especie de imprenta musical en la computadora, con la ventaja de que al hacer un clic suena aquello que escribimos, como si fuera un grabador. Es una de las herramientas que utilizamos en algunas cátedras no la única y para Lucía es muy interesante porque a través de los gráficos tiene la posibilidad de que el programa se comunique con ella por medio del sonido”, define Claudio.

Al principio cuando se trataba de un sonido melódico donde una línea sigue a la otra, Lucía escribía música a través del Word, “pero cuando en grafía se observa un sonido arriba del otro, es decir la simultaneidad de dos sonidos no es sencillo de expresar para una persona ciega cuya escritura es lineal. Aunque existe un sistema de lectura braille para sonidos simultáneos, las herramientas educativas no deberían estar vinculadas exclusivamente a esta forma sino a otras comunes a todas las personas, y menos complejas. Por eso pensamos en una manera más sencilla de adaptarlo”, agrega Damián Bincaz, profesor adjunto en la cátedra de armonía y contrapunto. Por estos días, también intentan incorporar un plug-in o complemento al programa Sibelius que permitiría escribir y escuchar lo que se escribe. “Son las herramientas que generan independencia en los estudiantes ciegos, algo que antes eso no sucedía”, concluyen.

Servicio de Lectura Accesible

Muchos estudiantes universitarios ciegos como Lucía recurren al Servicio de Lectura Accesible para personas con discapacidad visual de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Alvarez, que les permite acceder de manera sencilla al material de estudio y facilita su permanencia en la universidad. Un grupo de voluntarios realiza la corrección y adaptación de textos que luego programas lectores como Jaws y Nvda aplicados al Word, convierten en audio. Un espacio gratuito de la Municipalidad de Rosario. Funciona desde hace más de veinte años y dispone de un extenso material de archivo específico, que actualmente conforma la biblioteca electrónica y la de audio. Libros y textos procesados en distintos formatos (electrónicos, de audio, braille), habilitan el acceso a la literatura y el estudio a personas restringidas de la posibilidad de manipular o leer de manera autónoma y continua, un texto impreso en tinta. Más en Presidente Roca 731, al 4802701, correo: bib-accesible@rosario.gov.ar

Fuente: http://m.lacapital.com.ar/la-creativa-tarea-ensenar-musica-estudiantes-ciegos-n792632